Archivos en la Categoría 'Familia'

22
abr
11

Brasil 2011.

Tercera visita a nuestra familia de Brasil. Hasta ahora, por unos motivos o por otros, siempre he ido en años impares (2007, 2009 y 2011). Será casualidad pura. Espero el año que viene poder volver y romper el mal fario de los años impares, jeje, ya que cada vez que voy me cuesta más volver a casa. La lista de motivos es interminable. La verdad es que el pueblo brasileño es uno de los más alegres del mundo por no decir el que más. Es increíble comprobar lo felices que son con tan pocos recursos económicos, sanitarios, etc… Las tres veces que he tenido oportunidad de ir he podido comprobar lo hospitalarios que son desde el primer día que te conocen. Da igual que no hayan camas suficientes para dormir, se ata una hamaca entre 2 paredes y duermes. O tiras un colchón al suelo y duermen dos personas tranquilamente. En cuanto a la comida, da gusto ver como cunde una olla de arroz hervido dando igual el número de comensales. Cunde igual para 10 que para 20, no sé como lo hacen.

La verdad es que he tenido una gran suerte de conocer a una familia súper numerosa, cariñosa, amable, humilde y sobre todo sincera de verdad. Allí la mentira y la traición se pagan caras. Los problemas se llevan entre todos los miembros de la familia, si hay que arrimar el codo se hace sin pensarlo. Si un miembro de la familia está mal, todos están mal. Encuentran solución para todo, sea cual sea el problema. Eso si, sin prisa alguna. Si hay algo que el brasileño nunca tendrá es prisa. Allí el estrés no existe.

Otro de los motivos por los que me cuesta cada vez más volver de Brasil, es por culpa de nuestros sobrinos. Van creciendo y van madurando. Se van dando cuenta de quienes somos mi marido y yo y van apreciando cada vez más lo que les queremos y nos interesamos por ellos. Supongo que cada vez será más complicado a nivel emocional separarse de ellos, pero al menos te queda la satisfacción y la tranquilidad de que van a estar bien atendidos, en un colegio que vale la pena pagar y sobre todo, con una infancia llena de todo el cariño y la atención que un niño necesita.

Vale la pena pasar día y medio entre escalas de aeropuerto y vuelos transoceánicos interminables. Llegas agotado pero la recompensa que te espera allí, te hace olvidar todo ese cansancio del viaje.

Os dejo algunas de las fotos de este año. En mi perfil de Facebook tenéis algunas más. En ellas se refleja claramente el sentido de unidad familiar que tanto me gusta y sobre todo la felicidad que sus caras reflejan viviendo con la mitad, o con menos, de lo que tenemos aquí. Espero poder ir todos los años a partir de ahora, porque es llegar a casa y ya tener ganas de volver a verles. Desde aquí, les deseo todo lo mejor a todos ellos por siempre.

¡¡Os quiero a tod@s!!

Nuestro sobrino Nykollas y yo.

Con mi querida suegra. Un amor de mujer!

Haciendo el moñas con la tropa. ¡Menudas caras de gamberros tienen!

Con la cachonda de la tía Silva y su nieto Fabricio.

Con mi nene y sus hermanos, aunque faltan 2. André, el payaso de la familia, haciendo muecas...

Con Rober y Nykollas haciendo el payaso. Nos lo pasamos teta haciendo las fotos.

¡Moriros de envidia TODOS! Aquí, las mejores pechugas de todo Brasil!

Nuestra sobrina Maggi, durmiendo plácidamente en su red, como lo llaman allí.

02
dic
09

Y van 73…

Tengo que volver a escribir sobre mi madre. Todos los hijos del mundo deberían querer a sus madres por encima de todo. No siempre ocurre, por los motivos que sean, las circunstancias de cada persona pueden ser infinitas… Ayer, como cada primero de diciembre, mi madre cumplió años. Y ya van 73. Nació en 1936, en plena Guerra Civil Española. Se podría decir que estoy aquí de milagro, no?
En mi caso particular, cada cumple de mi madre es especialmente emotivo por las circunstancias en las que vive hoy día, tanto por su enfermedad como por su ceguera. Me vienen a la mente recuerdos de la infancia cuando era mi referente. Ojalá se pudiera volver atrás… ¿A quien no le gustaría? Solo espero poder celebrar con ella muchos cumpleaños más, mientras su salud aguante. Os pongo una foto de la mesa tan bonita que preparó mi marido para tal ocasión. Ayer fue un día precioso, las dos personas que más quiero las tuve a mi lado. Te quiero madre!

29
nov
09

Minha família brasileira.

Como comenté al principio de crear este blog, al casarme el 21 de abril del 2007, gané una familia increíblemente humana, cariñosa, hospitalaria, humilde y con una capacidad de querer a cambio de nada fuera de lo común. Nunca podré tener ninguna queja de ellos. Me abrieron su casa y su corazón casi sin conocerme de nada y desde el primer día me he sentido como uno más de la familia hasta el punto de querer irme a vivir allí. A pesar de tenerles a 10.000 kilómetros de distancia, los siento como si vivieran aquí mismo. Es evidente que tanto mi marido como yo les hechamos muchísimo de menos y vamos siempre que el trabajo (y el dinero) nos lo permite…

De todos ellos, tengo que destacar a mi suegra que es un amor. Lista, intuitiva, de gran corazón y sobre todo una persona fiel a sus principios que no permite que nadie vaya por el mal camino. Aquí estoy con ella…

(Las fotos se pueden ampliar clicando en ellas).

Mi cuñada Milena es una de las personas más cariñosas que he conocido en mis 36 años de vida (es la chica agachada del vestido rojo, en la siguiente foto). Quiere muchísimo a mi marido y él a ella, son como uña y carne. Es una persona que ha sufrido mucho y jamás pararé hasta conseguir que sea un poco más feliz… En esta foto estamos todos (o casi), celebrando nuestra boda allí, ya que no pudo venir ninguno a España.

Pero de quienes estamos enamorados perdidamente es de nuestros sobrinos, que tenemos para dar y regalar! Os pongo unas fotos de algunos de ellos, los que viven con mis suegros. Son muy cariñosos y están tan acostumbrados a vivir con tan poco, que nunca te piden nada…

29
nov
09

Al final del camino…

Algunos de vosotros por desgracia sabréis en qué consiste la enfermedad de Alzheimer. Hoy día afortunadamente hay cientos de webs con información de esta enfermedad incurable hasta el momento. Dicen que esta enfermedad la sufren todas las personas excepto quien la tiene y pocas veces he leído una verdad tan grande como esta… Mi madre empezó con los primeros síntomas a los 2 años de quedarse viuda. Hoy día vive en una residencia geriátrica debido al deterioro mental que sufre. Pocas cosas recuerda ya, de momento me reconoce pero se ha olvidado prácticamente de mis amigos, aparte de haberle cambiado el caracter de manera alarmante, ya que antes era la persona más dulce y cariñosa del mundo y ahora es casi intratable…

Todos tenemos miedo a llevar a una residencia a alguien querido, y más a una madre, por desconocimiento o miedo a lo desconocido. Nada más lejos de la realidad. A pesar de todo lo que se ve, a mi madre la cuidan mil veces mejor de lo que podríamos hacer en casa por muchas razones.  El Alzheimer hizo que el caracter de mi madre pusiera en peligro mi salud, la de mi pareja y nuestro matrimonio. Incluso la salud de mi pareja estuvo en peligro y tuvo que ser ingresado 15 días con posterior tratamiento psiquiátrico. A eso me refería cuando he dicho que la enfermedad la sufrimos los que estamos alrededor del enfermo. Tuvimos que decidir entre vivir nuestra vida como pareja o sacrificarla, ya que ambas situaciones se hicieron totalmente incompatibles. Como todo ser vivo, nos merecemos ser felices juntos de la misma manera que lo fue mi madre con mi padre durante 40 años. Mi madre vive super feliz, sin importarle ya nada, solo se preocupa de dormir mucho y comer, cada día que voy no se acuerda de la última visita ni de lo que le puedas contar… Para colmo, debido a un glaucoma en ambos ojos está ciega en un 90% con lo cual necesita asistencia las 24 horas del día.

Con esto quiero que la gente que se vea en una situación desesperada no se lleve las manos a la cabeza porque tengan que hacer uso de una residencia de ancianos. Para mí fue la decisión más difícil de mi vida y durante los primeros meses, salía llorando cada vez que la visitaba y me culpaba por ser mal hijo. Pero desde que comprobé que come de todo (en casa no había forma humana de hacerlo) y está tan agusto con las enfermeras, me siento feliz y contento. Incluso las hecha de menos cuando tienen su día libre y eso es muy buena señal.

Dicen que “como en casa no se está en ningún sitio” y hay situaciones en que no siempre es verdad. Espero que esto sirva para alguien que se encuentre en la misma situación tan delicada y complicada.

Te quiero madre!




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